A veces me siento transparente
como la linfa, como una corriente de agua
fría solitaria, asustada y débil
a la que no he podido enfrentarme sola.
como la linfa, como una corriente de agua
fría solitaria, asustada y débil
a la que no he podido enfrentarme sola.
Ese gigantesco océano que me rodea,
me aprisiona y no me deja en paz,
los días que me siento fuerte
recorro sus orillas, pero no me atrevo
a nadar dentro de él; no obstante,
con tu ayuda he logrado, incluso
embarcarme en él durante días.
me aprisiona y no me deja en paz,
los días que me siento fuerte
recorro sus orillas, pero no me atrevo
a nadar dentro de él; no obstante,
con tu ayuda he logrado, incluso
embarcarme en él durante días.
A veces, te dejo tomar el timón
y me lanzo a nadar un rato
con la seguridad de que si algo
me sucede, vos vas a ser mi salvavidas.
Pero no quiero que lo seas para siempre
(ya lo has hecho demasiadas veces),
tengo que aprender a sostenerme sola,
quiero que me enseñes a salir a flote
cuando la marea esté turbia.
y me lanzo a nadar un rato
con la seguridad de que si algo
me sucede, vos vas a ser mi salvavidas.
Pero no quiero que lo seas para siempre
(ya lo has hecho demasiadas veces),
tengo que aprender a sostenerme sola,
quiero que me enseñes a salir a flote
cuando la marea esté turbia.
Vos podrías enseñarme a tener
esas ganas de nadar siempre,
esas ganas de hacerlo todo bien.
Podrías enseñarme a incandescer
mi océano que es muy profundo,
lo sé porque me he ahogado allí
y desde entonces, no soy igual de segura.
esas ganas de nadar siempre,
esas ganas de hacerlo todo bien.
Podrías enseñarme a incandescer
mi océano que es muy profundo,
lo sé porque me he ahogado allí
y desde entonces, no soy igual de segura.
Y creo que hasta podríamos aprender
a amar ese océano, esa parte que no brilla,
que nos parece tan lejana, pero en la cual
hasta podríamos divertirnos nadando.
a amar ese océano, esa parte que no brilla,
que nos parece tan lejana, pero en la cual
hasta podríamos divertirnos nadando.
El cielo y el agua siempre
se encontrarán en algún punto,
eso sucede con la lluvia que a mí
me atrapó y no me dejaba de mojar;
cuando todos decían "miren, esa chica
no para de llover", llegaste vos a besar
mi cuerpo empapado y regalarme
tu abrigo para secarme junto con
un abrazo sonriente.
se encontrarán en algún punto,
eso sucede con la lluvia que a mí
me atrapó y no me dejaba de mojar;
cuando todos decían "miren, esa chica
no para de llover", llegaste vos a besar
mi cuerpo empapado y regalarme
tu abrigo para secarme junto con
un abrazo sonriente.
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